La vida no es un asco. Nosotros mismos dejamos que a veces lo sea.
Con nuestros prejuicios, nuestros estados de ánimo, nuestras malas ideas, nuestra despreciable y estúpida forma de ser, cuando preferimos lo exterior y no nos fijamos en lo que los demás tienen para ofrecer. ¡Claro que va a ser un asco si así vivís tu vida!
Las personas SON LO QUE SON por lo que tienen adentro, pero ¿qué más da? El mundo gira a eso, aunque podemos cambiar nuestro propio mundo. Dejar de preocuparnos por todo, dejar de hablar estupideces que no le sirven a nadie y crecer.-