Regla número uno: NUNCA te enamores.


El corazón es una máquina curiosa, sí.
Dá saltos cuando se enoja, saltos cuando está feliz, y saltos cuando llora. Tuc-tuc, tuc-tuc. Pero a veces esos "tuc-tucs" no son para la persona indicada ¿no?, sí ya sé... no elegimos a quien querer. Esa persona aparece involuntariamente: la respiración se nos acelera, la piel se eriza, tartamudeamos... y parecemos tontos. Sin embargo, claro. Nos falta y ¿qué pasa? ¡Ya nos enamoramos y no podemos dejar eso! Sí...
A veces recuerdos pasan por nuestra mente y vemos lo que éramos. Una pared tras otra, ¿no?. Y obviamente, no somos los mismos. Cambiamos cada segundo, cada hora y cada día.
Quizás esa sea la parte mala. No extrañamos personas, extrañamos momentos y sentimientos.